A Dios gracias nunca he tenido una emergencia vital. Ahora que lo pienso, él único percance con cara de accidente fue hace dos años, en una carretera de Cundinamarca, Colombia. Por esquivar un hueco giré bruscamente el volante, pero no pude regresar el carro de nuevo a la vía, una llanta se estalló, el carro giró de medio lado, y estuvimos a punto de caer a un caño (rio pequeño). Gran susto.

La gente del sector, que estaba ahí de casualidad como luego nos contaron, vinieron en nuestra ayuda. No estaba con mi esposa, mi suegra, y mis niñas; las pequeñas lloraban por el susto. A mí me temblaba todo. Un carro nos remolcó, una señora nos ayudó a cambiar la llanta dañada. Seguimos el camino.

En un momento de emergencia la gente ayuda, salen herramientas que antes estaban guardadas, y se busca solucionar un problema. La educación está en un momento de emergencia. Tengo charlas constantes con estudiantes que se quejan de que el profesor humilla por las notas, crítica el trabajo de los estudiantes, es monótono, aburrido. Entonces estudiar se vuelve una jartera. La educación que tenemos hoy requiere un cambio drástico, un cambio de fondo.

¿Han visto los avisos: En caso de emergencia rompa el vidrio? Pues estamos en una emergencia y necesitamos romper el vidrio, romper con lo tradicional, unirnos para que la educación cambie, usar las herramientas que tenemos de una manera innovadora para ajustar la educación a las necesidades e intereses de los estudiantes.


Aprender se convirtió en una tarea, que aunque sabes que es maravillosa, no está permitida en el aula de clase.

Muchos estudiantes están asistiendo a clase sin la mínima intención de aprender, y con toda la intención de pasar. Estudiar se convirtió en el objetivo, aprender en una tarea, que aunque sabes que es maravillosa, no está permitida en el aula de clase. Las condiciones no lo permiten, los profesores cada día parecen ser más unos dictadores y unos dictadores de clase.

El cambio requiere acciones transformadoras de parte de todos: profesores, estudiantes, padres de familia, directivos, sociedad. Si no cambiamos seguiremos con los mismos resultados. Pero no se preocupen de los resultados de las pruebas SABER o PISA, preocupémonos de las noticias, de la sociedad que ha resultado luego de este experimento fallido llamado educación.

John Anzola

29 de marzo 2019

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